En nuestro mundo posmoderno y pluralista, existen muchas personas genuinamente espirituales que consideran a Cristo un camino al cielo, o incluso su camino al cielo, pero que se niegan a reconocerlo como el ú nico camino para todos. Segú n su parecer, cualquiera que enfatice una fe salvadora exclusiva en Jesucristo es, como mí nimo, intolerante y, en el peor de los casos, completamente ignorante. Sin embargo, como muestra Rod Rosenbladt en este folleto, existen numerosas pruebas que respaldan la centralidad y la exclusividad de Cristo. En este texto, é l se basa en estas pruebas para afirmar que, incluso ante sofisticados ataques teoló gicos, la Palabra de Dios -- y las afirmaciones ú nicas de Cristo-- siguen siendo ciertas. Al defender el principio de Solus Christus, los cristianos no necesitan ignorar las nobles palabras o acciones de los no creyentes a lo largo de la historia. Pero hay Uno cuyas palabras y obras está n muy por encima de todas las demá s, y cuya existencia entera demostró sus afirmaciones exclusivas. Y é l merece no solo nuestra adoració n, sino tambié n nuestro testimonio ante un mundo perdido.